
Ichi the Killer (Koroshiya 1)
Director: Takeshi MiiKe
País: Japón
Reparto: Tadanobu Asano, Nao Omari, Shinva Tsukamoto, Paulyn Sun, Susumu Terajima, Shun Sugata...
Guión: Sakichi Sato (cómic Hideo Yamamoto)
Musíca: Seiichi Yamamoto
Fotografía: Hideo Yamamoto
Productora: Coproducción Japón, Hong Kong y Corea del sur.
Duración: 129 min
Año: 2001
Takeshi Miike ya nos había sorprendido con Audition, sobre todo por la forma magistral en la que se cambia de ritmo en una cinta aparentemente monótona, basada en la historia de un hombre que busca el amor. Entre lo gore y lo videoclip, llega Ichi the Killer, basada en la serie manga homónima de Hideo Yamamoto. Ichi es un joven oprimido y ultrajado por todo el mundo, que debido a las frustraciones que ha padecido durante toda su vida, encuentra la forma de desahogar sus impulsos sexuales por medio de la violencia extrema. Esto llama la atención de la Yakuza (la mafia japonesa), lo que convertirá a Ichi en un asesino profesional, el más temido del Japón. La película nos cuenta el momento en el que se busca al asesino de esa mafia y Kakihara, su segundo al mando, se encarga de arreglar cuentas con cuanto sospechoso se atraviesa en su camino.
Ichi The Killer es una sinfonía de sangre y tripas volando por la pantalla, es una amalgama de torturas físicas y psicológicas que dejan al espectador atornillado a su silla y con pocas ganas de ir al Japón. La violencia presentada sin mayores tapujos le ha valido a Miike sinnúmero de críticas dentro y fuera de su país. Sin embargo, la película ha sido presentada en muchísimos países, incluyendo el círculo alterno nacional. ¿Por qué este tipo de películas atraen al público? ¿Acaso morbo? Algo más que eso se encuentra en Ichi. En la memoria colectiva del Japón la violencia se halla enquistada como una necesidad de supervivencia, porque en su historia los japoneses fueron siempre un pueblo de guerreros, lo que no iba en contravía de las hermosas obras de arquitectura, poesía y filosofía que crearon a través del tiempo. Pero algo pasó con el Japón milenario después de la segunda guerra mundial. Es posible que su carácter haya sido modificado sustancialmente después de ver desaparecer a más de 300.000 de sus habitantes en un segundo. Sea lo que sea, el Japón de hoy es una nación encaminada a la paz y el desarrollo tecnológico, con ninguna intención de apoderarse de territorios vecinos o de intervenir en guerras que no le corresponden (o al menos a las que se le obliga por convenios internacionales).
El espíritu japonés, sin embargo, aflora en cada expresión artística, y en el cine ha querido plasmar su necesidad guerrera desde los primeros maestros del cine nipón, como Kurosawa o Kobayashii. Miike no ha sido ajeno a esa necesidad y de allí que sus películas se encarguen de mostrar esa violencia cruda y extrema que parece ocultar el pueblo japonés pero que su cine se encarga una y otra vez de mostrarnos. Parece ser una especie de exorcismo, o de una forma de sobrellevar el duelo por lo ocurrido en el siglo XX. No es extraño algunas de las series de anime conocidas en el país sean de héroes que asesinan por doquier en defensa de la Tierra (Evangelion) o de una serie de valores (Saint – Seiya) o simplemente por demostrar una superioridad (Pókemon, Dragon Ball Z y GT, Yu – Gi – Oh). Así, Ichi the Killer, como otras películas de ese país, busca que el público japonés, y el que ve la película en general, desahogue su violencia reprimida por medio del cine. Es decir, que Ichi the killer parece sugerir que todos tenemos algo de Ichi, aunque sólo unos pocos entendieron que mezclar la realidad con la ficción como la hace Ichi sólo puede traer caos y más y más violencia.
Y que mejor que ustedes vean cómo surge esa espiral de violencia en Ichi. Les dejamos la primera de cinco partes de Koroshiya Ichi 0, la precuela en anime de Ichi The Killer.
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