domingo, 26 de abril de 2009

La Conciencia puesta en escena

El año pasado en Marienbad (L'annèe dernière à Marienbad)
Año: 1961
Duración: 94 min.
País: Francia
Director: Alain Resnais
Guión: Alain Robbe-Grillet
Música: Francis Seyrig
Fotografía: Sacha Vierny
Reparto: Delphine Seyrig, Giorgio Albertazzi, Sacha Pitoeff.

Un castillo. La aristocracia reunida en torno a una celebración olvidada. Allí, un hombre y una mujer que parecen ser una pareja. Junto a ellos, pero no allí, un hombre que ama en silencio. Un recuerdo y una vieja promesa que parecen no haber existido más que en la mente de ella y de él. Luego, un monólogo que se repite una vez mientras un hombre camina taciturno por un pasillo hacia un salón donde hombres ricos y mujeres sofisticadas simulan diálogos alegres con posturas de estatuas de bronce. En una subjetiva la cámara nos lleva a un juego en el que un hombre asegura con impotencia ganar siempre que lo juega.

Aquí está de nuevo el triángulo amoroso: el jugador de juego inquebrantable parece el esposo o el novio de la mujer. Quien juega con él es el amante, el hombre que ama en silencio. Y así es cómo vamos averiguando parte de la trama: el hombre X ama a la señora A que parece estar en ese enorme castillo con el señor M. Según X, él y A se encontraron exactamente un año atrás ahí y prometieron encontrarse un año después y huir juntos. A dice no recordar nada aunque acepta ciertas cosas que dice X sobre lo ocurrido. Y la película cuenta cómo X intenta convencer a A de cumplir su promesa. El problema con la película de Resnais es que lo que vemos parece ser los recuerdos de X, o tal vez la manera en que X va narrando en el presente la historia que le ocurrió con A o incluso podríamos decir que presenciamos la desaforada imaginación de X.

La pregunta más importante en El año pasado en Marienbad es sin duda la de cómo saber si lo que afirma X es real. Nos enfrentamos a uno de los temas predilectos de la filmografía de Resnais, muy cercano a la epistemología kantiana: la relación entre la memoria, el tiempo, el espacio y la forma en que los aprehendemos. Si toda la cinta es la versión de los hechos de X, ¿es posible decir para el espectador si los personajes adicionales independientes del señor X existen? La película es tal vez la mejor forma de explicar en qué consiste el solipsismo, esta teoría filosófica que afirma que la única verdad objetiva es la existencia de mi mismo y que la realidad, si llegase a existir independiente de mí, sería imposible de conocer. ¿Cuál sería el criterio para asegurar la existencia de A o de M? Nótese que no hay ninguno. La pregunta que nace de esta película y que parece un problema abierto en las neurociencias es: ¿cómo distinguir un estado mental sobre el mundo del mundo mismo? ¿Acaso nosotros estamos en la misma situación en la que se encuentra el señor X?

No hay comentarios: