Después de un almuerzo familiar, en la tarde noche de un domingo se nos ocurrió ir de pasada a un centro comercial que nos quedaba cerca, ya que teníamos un plan en la noche casi sagrado que antecede a los lunes festivos. Pero lastimosamente por el inmundo virus mocoso que ronda en la ciudad por estas épocas nos cancelaron el plan, entonces desparchados se nos ocurrió como “buen plan cachaco” comernos un helado y entrar a ver una película, no olvidemos que teníamos una temperatura promedio de 10 grados.
La cartelera en esa sala de cine de aquel centro comercial no era muy interesante por así decirlo…. No sobra apuntar que la programación de las películas varía según las distribuidoras de cine existentes en el país, la zona donde está ubicada la sala y el público promedio que asiste a ella. Al aparecer a esta sala van muchas personas que no les gusta leer porque todas las películas estaban dobladas al español y sinceramente hay tres cosas que no aguantamos: entrar cuando la película ya empezó, que la gente hable en la película de la película y que esta sea doblada.
Así, entre los tres estábamos entre ver dos películas: una colombiana y una gringa, ya habíamos visto el tráiler de la segunda y nos gustaba pero la idea de verla doblada nos ponía a pensar y de la primera nos llevaba a escogerla el empeño que tenemos hace más de cinco años por apoyar el cine nacional. A veces me arrepiento de esa especie de terquedad nacionalista pero también me digo “si no lo hace uno que ha estudiado eso por años ¿quién?”
Como ninguno sabía cuál de las dos ver, optamos porque la invitada decidiera y se fue por la gringa, así sin remordimiento nos fuimos a comprar las boletas, pero la noche iba de mal en peor… solo había tres sillas y eran las de la primera fila!!! Como un código entre los que nos gusta ir a cine preguntamos inmediatamente por la segunda opción y en esta si había sillas hasta para escoger, entonces sin más con vista al mar un crimen íbamos a ver.
Comenzó y no iba mal pero a medida que pasaban los minutos el aburrimiento nos atrapo, tanto que la invitada se durmió casi media hora y eso para uno de nosotros era un indicio que la película era mala porque no la engancho de principio a fin. Eso último sí que era verdad ya que la historia no era atractiva, el suspenso se ahogaba en el mar sin darnos cuenta, las frases cómicas nos hacían bostezar y las actuaciones nacionales como extranjeras daban pena.
La hipótesis de dicho crimen es que el nefasto guion y la mala dirección fueron las causantes de la desastrosa película que nuestros ojos estaban viendo y los sospechosos de dicho crimen eran las malas actuaciones de todos que acartonados, tiesos, sin emociones, sin carácter, sin un mundo cada personaje y recitando le dieron muerte súbita a la película.
En resumidas cuentas para no hacer esto más largo… como tanto critica uno de los “profesores” de un diabólico reality que todavía sobrevive en la televisión colombiana, y que es co-protagonista del crimen que ocurre con vista a una puerta que queda con vista al mar, el cura predica pero no aplica, así que querido Jorgito para ser tu debut en el cine nacional te vimos como tus estudiantes de la casa en la que no estudian actuación, mal!!!
Tweet Compartir









.jpg)